Regias Historias

Monday, November 01, 2010

Sparky, el perro que le gustaba el peligro.


Sparky  amaba el peligro. La azotea era su mundo y disfrutaba  de caminar en el filo del edificio,  correr y juguetear  sin importarle caer al  vacío; porque   Sparky   amaba el peligro.
La vivacidad y ligereza de su raza  le permitía hacer cada suerte de piruetas desafiando las leyes de la gravedad, a sazón de ser un atractivo para los  caminantes de la transitada calle.
Sparky no tenía compañera sentimental, por lo que mucha de su energía era encauzada en hacer sus suertes  y decirle al mundo: Aquí estoy, arriba, véanme…
Cuando todo parecía rutinario, un buen día apareció una Schnauzer de su tipo, a recomendación de su dueño  para que Sparky la “cubriera”.
-               -  Se  la encargo mucho, es primeriza”, aquí les  dejo su comida.No es remilgosa para comer.  En la  noche le da frio…
Era   evidente que  la  primeriza dama  gozaba de una buena posición en la escala de necesidades del trillado Maslow. Y tal parece que  solo le hacía  falta la realización espiritual ¡
Sparky y la damisela se quedaron  solos  en la azotea  a razón de  darles  su  espacio    y privacidad, asumiendo que después de no haber tenido pareja, debía de consumarse el acto de un  rato a otro.
No paso mucho tiempo cuando se oyeron escalofriantes aullidos . No era común escuchar ese tipo de sonidos .
                - "Quien estará aullando tan feo, más  bien se oye que chilla un perro “
Todos corrieron hacia la azotea y algo  bizarro estaba sucediendo… Sparky la “cubría” una y otra vez , pero… por el lugar equivocado. Aullidos y gritos de la damisela ya no hallaba como zafarse de la furia de Sparky quien la acometía  a pesar de las   mordidas , gruñidos y demás muestras de  desaprobación de la hembra. Así , en  esa escena y  en su gran desesperación  y salvación , la hembra tomo  vuelo y … se lanzo al vacio ¡
Cuatro pisos  de distancia voló cayendo en  el parabrisas de un automóvil que se encontraba estacionado , y después de haber destrozado el cristal , el animal  emprendió  la graciosa huida como alma que lleva el Diablo .
Cuando el dueño de Sparky llego a la calle, había ya un tumulto de personas apuntando  hacia arriba.

-        -  “Yo la vi, se lanzo al vacio y cayó en el cristal, pero no se mató. Salió corriendo pero no la pude alcanzar. Porque se habrá lanzado  al vacio ? “
-         -  “Quien sabe …”
Sparky observaba la escena desde arriba.

El dueño de Sparky  recorrió cuadras a la redonda, buscó y buscó pero ni sus luces de la hembra.  Acto seguido, el dueño fue notificado que su mascota se había “ resbalado” de la azotea.  Desconsolado, triste  y con gran pesar , el dueño se lamentaba del suceso.
-          “No puede ser, porque se habrá   caído, si era bien cuidadosa” .
-          “Quién sabe ...  se ha de haber resbalado …”

Sparky se le ve todas las tardes recorrer el perímetro de la azotea, al borde del vacío, porque  Sparky ama el peligro.