Sparky, el perro que le gustaba el peligro.
Sparky amaba el peligro. La azotea era su mundo y disfrutaba de caminar en el filo del edificio, correr y juguetear sin importarle caer al vacío; porque Sparky amaba el peligro.
La vivacidad y ligereza de su raza le permitía hacer cada suerte de piruetas desafiando las leyes de la gravedad, a sazón de ser un atractivo para los caminantes de la transitada calle.
Sparky no tenía compañera sentimental, por lo que mucha de su energía era encauzada en hacer sus suertes y decirle al mundo: Aquí estoy, arriba, véanme…
Cuando todo parecía rutinario, un buen día apareció una Schnauzer de su tipo, a recomendación de su dueño para que Sparky la “cubriera”.
- - Se la encargo mucho, es primeriza”, aquí les dejo su comida.No es remilgosa para comer. En la noche le da frio…
Era evidente que la primeriza dama gozaba de una buena posición en la escala de necesidades del trillado Maslow. Y tal parece que solo le hacía falta la realización espiritual ¡
Sparky y la damisela se quedaron solos en la azotea a razón de darles su espacio y privacidad, asumiendo que después de no haber tenido pareja, debía de consumarse el acto de un rato a otro.
No paso mucho tiempo cuando se oyeron escalofriantes aullidos . No era común escuchar ese tipo de sonidos .
- "Quien estará aullando tan feo, más bien se oye que chilla un perro “
Todos corrieron hacia la azotea y algo bizarro estaba sucediendo… Sparky la “cubría” una y otra vez , pero… por el lugar equivocado. Aullidos y gritos de la damisela ya no hallaba como zafarse de la furia de Sparky quien la acometía a pesar de las mordidas , gruñidos y demás muestras de desaprobación de la hembra. Así , en esa escena y en su gran desesperación y salvación , la hembra tomo vuelo y … se lanzo al vacio ¡
Cuatro pisos de distancia voló cayendo en el parabrisas de un automóvil que se encontraba estacionado , y después de haber destrozado el cristal , el animal emprendió la graciosa huida como alma que lleva el Diablo .
Cuando el dueño de Sparky llego a la calle, había ya un tumulto de personas apuntando hacia arriba.
- - “Yo la vi, se lanzo al vacio y cayó en el cristal, pero no se mató. Salió corriendo pero no la pude alcanzar. Porque se habrá lanzado al vacio ? “
- - “Quien sabe …”
Sparky observaba la escena desde arriba.
El dueño de Sparky recorrió cuadras a la redonda, buscó y buscó pero ni sus luces de la hembra. Acto seguido, el dueño fue notificado que su mascota se había “ resbalado” de la azotea. Desconsolado, triste y con gran pesar , el dueño se lamentaba del suceso.
- “No puede ser, porque se habrá caído, si era bien cuidadosa” .
- “Quién sabe ... se ha de haber resbalado …”
Sparky se le ve todas las tardes recorrer el perímetro de la azotea, al borde del vacío, porque Sparky ama el peligro.
