Regias Historias

Wednesday, March 03, 2010

Tecnologia de Punta

Descalzo y con uñas de gavilán , Edgardo caminaba en , su pueblo natal enclavado en el desierto de Sonora. La diversión en este lugar estaba limitada a los juegos de cacería , trompo , canicas y llegado su tiempo , a procrear criaturas para robustecer la fuerza laboral del campo .
Todo pasa y el tiempo se detiene en xx, en donde la tecnología, apenas visible , ha sido vetada para este escondite.
Beto, su vecino , religiosamente encendía a las 7 de la noche su radio de bulbos para oir la transmisión de la maldición de la Blonda. Los vecinos y los ajenos, se agazapaban para poder oir la transmisión a costa de 50 centavos por sesión . Nadie estaba invitado de gorra, y los que trababan de escuchar, estaban limitados por el escaso volumen al que estaba calibrado el equipo, para que los de gorra no pudieran oírlo.
Un mal dia, el equipo dejo de funcionar. Llegado el tiempo de la esperada transmisión , el radio no daba muestras de vida por mas intentos que Beto hacia por resucitarlo.
Déjame verlo, dijo Edgardo.
Con un filoso y agudo cuchillo fue quitando uno por uno los tornillos que sujetaban la tapa trasera del carcomido mueble de madera apolillada… “La prueba del dedito nunca falla” , y fue colocando su dedo , uno a uno, a los abigarrados componentes del sofisticado instrumento y… sucedió la magia. Habiendo colocado su índice sobre la antena interna escucho un aullido macabro de la transmisión esperada. Retiró el dedito y la transmisión dejo de escucharse. Algo importante estaba sucediendo y ese descubrimiento abrió un camino que no cegaría en perseguir hasta llegada la edad adulta. Nuevamente colocó el dedito a la antena y la transmisión se volvió a escuchar.
El descubrimiento de Edgardo lo había convertido en albacea del conocimiento y el recurso que Beto estaba esperando para continuar con su negocio radiofónico. Edgardo debía de ingeniar algo y por otra parte,no podía permanecer con el dedo en el instrumento por mucho tiempo.
Antena, dedo y el radio se escucha . La escena se repitió varias veces.
El dedo era la única variable del sistema y debía decifrar el acertijo o sufrir la pena de perder el prestigio que había ganado de manera fortuita . La inspiración divina llego de esta manera:
Amarrar un alambre alrededor de la antena y al extremo colocar un pedazo de bistec.
La transmisión del programa continuó por varios años, no sin antes reemplazar cada 3 dias la ofrenda del radio para que sugiera funcionando.
Con el tiempo , Edgardo se convirtió en el guardián de la electrostática en una Importante empresa de teléfonos que empieza con M.

2 Comments:

  • This comment has been removed by the author.

    By Blogger djeodn, at 12:04 PM  

  • en "compañía... DE TELÉFONOS?!?!?"
    pero mi amigo, por Dios!!

    By Blogger djeodn, at 12:12 PM  

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